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¿Está México preparado para afrontar la etapa más difícil de la epidemia?


Hace un mes, simulamos tres escenarios de evolución de casos de COVID19 en México al cierre de abril (https://www.lens.mx/post/estamos-a-tiempo-para-combatir-el-coronavirus-en-m%C3%A9xico). En el escenario base, simulamos que México seguirá con una tendencia a la baja en la tasa de crecimiento de casos diarios, hasta llegar a 10% al cierre de abril. Los escenarios 2 y 3 planteaban una situación más pesimista, simulando las tasas de crecimiento de los países con mayores tasas de contagio, como Italia, España y Estados Unidos.


En esta gráfica se ve que la tasa de crecimiento durante el mes de abril fue un poco menor a la planteada en el escenario base. Sin embargo, también ha bajado la intensidad de pruebas en México y al cierre de abril se habían realizado 4.7 pruebas por cada caso positivo vs. 12.5 pruebas por cada caso positivo el 5 de abril. Esto es una reducción en la intensidad de pruebas del 63%. Ajustando por este factor la cantidad de casos oficiales al 30 de abril sería del orden de 29 mil, 10% por encima del escenario base.


Según declaraciones del Gobierno Federal, en las primeras semanas de mayo estaremos viendo el pico de la epidemia en términos de casos nuevos. En tanto se mantengan las medidas de distanciamiento social, parece poco probable que la tasa de crecimiento de casos cambie su tendencia a la baja y observemos un salto súbito. Afortunadamente, parece que pudimos evitar una aceleración en la tasa de contagio, que generara períodos de una o dos semanas con tasas sostenidas de más de 20 – 30% en el número de casos como se observó en los países más afectados. Esto hubiera generado un escenario mucho más negativo que el actual y estaríamos ya enfrentando una saturación severa del sistema de salud.


Como veremos más adelante, México está en una posición similar en órdenes de magnitud respecto al resto de países a los que llego la epidemia semanas después de que comenzara en Europa. En la mayoría de los países, la población comenzó a distanciarse a mediados de marzo (como referencia, recomendamos consultar la herramienta de Apple sobre índices de movilidad por país https://www.apple.com/covid19/mobility). Ningún país que haya registrado su décima muerte después de mediados de marzo ha enfrentado un crecimiento en muertes con la intensidad observada en los países más afectados de Europa.


No obstante, México no ha sorteado esta crisis. Es muy preocupante que no estemos escalando rápidamente la intensidad de pruebas en México para tener mejor información sobre la epidemia y más elementos para aislar oportunamente a los contagiados y sus contactos. En la última sección de este artículo expondremos que la posición relativa de México para hacer frente a lo que viene es preocupante en comparación con otros países. No sólo no estamos haciendo pruebas suficientes, sino que también somos el país con mayor crecimiento reciente en número de muertes.


A continuación mostramos la actualización de algunos de nuestros análisis sobre la comparativa de la evolución de la epidemia en México en relación a otros países, con algunas adiciones sobre la insuficiencia de pruebas. Nuevamente utilizamos como métrica clave el número de muertes y no de casos, ya que las diferencias entre la intensidad de pruebas por países hacen difícil la comparación en número de casos.


Comparativa internacional


Hicimos un análisis con la información publicada de todos los países de más de tres millones de habitantes. Si comparamos el tiempo transcurrido de la epidemia en cada país y la intensidad de muertes en relación a su población, podemos obtener una foto del grado de avance y la gravedad relativa de cada país. A continuación, incluimos la actualización de las dos gráficas sobre este análisis actualizadas al 3 de mayo.

La foto es muy similar a la que publicamos hace dos semanas. Claramente, los países de Europa occidental y Estados Unidos son los que más prevalencia tienen en su población y están en otro orden de magnitud. También se observa que México tiene una cantidad de muertes per cápita en su día 38 de magnitud similar a los países no europeos.


La pregunta prevalece sobre si el resto de los países que llevan menos días de epidemia, entre ellos México, podrían encontrarse en una posición similar más adelante. Hicimos un nuevo análisis que puede complementar a los anteriores para ilustrar la importancia de cuando empezó la epidemia en cada país. La siguiente gráfica muestra en el eje horizontal la fecha de la décima muerte registrada y en el eje vertical las muertes que tenía ese país 35 días después. Por ejemplo, México registró su décima muerte el 28 de marzo y 35 días después, el 2 de mayo, registraba 1,972 muertes. España registró su décima muerte el 10 de marzo y 35 días después, el 14 de abril, tenía 17,489 muertes registradas.

De este análisis destaca que entre los países que registraron su décima muerte después de mediados de marzo, ya no se dio un fenómeno en número de muertes de la magnitud de Italia, España, EE.UU. o Reino Unido. Todos los demás países están en otra orden de magnitud. En términos generales, se pueden obtener las siguientes conclusiones de alto nivel y sin pretender explicar diferencias más específicas entre países:

  • Los países asiáticos que primero enfrentaron la epidemia la contuvieron exitosamente y posiblemente esto ayudó a que los efectos en toda la región fueran menores.

  • Italia registró la primera muerte fuera de Asia. Hubo un brote descontrolado en su región Norte que se extendió a sus países vecinos y luego a toda Europa. Una vez que varios países europeos tuvieron un crecimiento acelerado sería muy difícil que el resto del Europa no sufriera las consecuencias dado el alto tráfico entre sus fronteras. En términos de muertes per cápita, los países europeos tienen una incidencia muy superior al resto del mundo.

  • El siguiente país en llegar a su décima muerte fuera de Europa y Asia fue Estados Unidos que también tuvo un brote muy agresivo en su región noreste, con foco en NY.

  • Al resto del mundo la epidemia tardo un poco más en llegar pero eventualmente se arraigó. Para cuando llegó a la mayoría de los países ya las noticias de Italia, España y Nueva York había cimbrado al mundo y la población mundial redujo drásticamente su movilidad. Esas pocas semanas de diferencia seguramente fueron determinantes para que no se haya presentado otro brote de igual intensidad y magnitud. Aunque muchos países habrán tomado medidas más eficaces que otros, muy probablemente el factor más importante para evitar los escenarios más drásticos fue la suerte de que el virus llegará después y de que la población haya visto a tiempo los terribles efectos de esta enfermedad.

Esta podría ser una caricatura de la primera gran ola o fase de este virus que llegó a cambiar al mundo. La segunda gran ola será cuando inevitablemente se reactive el mundo, lo cual ya está comenzando a suceder. El virus prácticamente ya está en todo el mundo con contagios locales. El nombre del juego ahora es reactivar la economía manteniendo bajo control la tasa de contagio. Con todo el mundo en alerta será difícil que se den brotes con la severidad observada en Italia, NY, España y otros. Sin embargo, el riesgo siempre estará latente. Después del drástico aislamiento el terreno estará más parejo y los nuevos focos de crecimiento se podrán dar en cualquier lado, incluido México.


¿Y ahora qué?


La pregunta clave ahora es cómo regresar a la nueva normalidad de forma que se pueda reactivar la economía que ya está sufriendo estragos que tomarán años en recuperarse. Es muy difícil anticipar que pasará en México, seguramente servirá analizar que está funcionando en otros países que ya se están reactivando. El éxito en el control a la epidemia dependerá de muchos factores, entre ellos la eficacia de sus gobiernos, la responsabilidad de su población, la confianza de la población en sus gobiernos y de éstos en su población, el uso eficiente y responsable de la tecnología y por supuesto, de la intensidad de pruebas para obtener una fotografía lo más precisa posible del estado y al avance de la epidemia. A continuación ahondaremos en este último punto que es de particular preocupación en México.


El Gobierno Mexicano ha optado por una intensidad baja en la aplicación de pruebas. Pudiera ser que, hasta este momento, la observancia del Gobierno en términos de pruebas haya permitido evaluar el desarrollo de la epidemia a un alto nivel y tomar las acciones más lógicas de aislamiento social. Sin embargo, resulta muy preocupante que no haya un cambio de estrategia pronto en la intensidad de pruebas. Para compararnos con otros países, pensamos que es más pertinente hacer el comparativo de pruebas en términos del número de pruebas por cada muerte registrada. Esto, para normalizar el comparativo en términos de la prevalencia de la epidemia en cada país (con la métrica más comparable sobre prevalencia). Se usó la fecha del 27 de abril debido a que suele haber un retraso en el registro de pruebas diarias.


Si comparamos la intensidad de pruebas contra la tasa de mortalidad, se observa que esta baja rápidamente conforme se incrementa la intensidad de pruebas y se comienza a estabilizar cuando se hacen más de 500 pruebas por cada muerte. México es el sexto país que menos pruebas hace con 50 pruebas por cada muerte registrada, motivo por el cual tenemos una tasa de mortalidad tan alta. Tendríamos que estar haciendo por lo menos 10 veces más pruebas para tener una foto más precisa de la epidemia y esto asumiendo que el registro de muertes sea preciso.

La situación en México es aún peor si se considera que estamos disminuyendo la intensidad de pruebas. La siguiente gráfica muestra un comparativo de la intensidad de pruebas al 27 de abril y su incremento o decremento respecto a 7 días antes.

Al 27 de abril hacíamos 54 pruebas por cada muerte y, una semana antes, hacíamos 81, lo que representa una caída del 32% en una semana. No hay ningún otro país que haga tan pocas pruebas y que además este reduciéndolas. Esperemos que el Gobierno esté tomando medidas para escalar rápida y drásticamente la capacidad de hacer pruebas. Si no lo hacemos estaremos enfrentando el difícil reto de reactivar la economía sin las herramientas para aislar oportunamente a las personas contagiadas. Una de las características que hacen a este virus más amenazante es el contagio por personas asintomáticas. No hay otra forma que emplear todas las herramientas disponibles para detectar a los casos de mayor riesgo de contagio oportunamente. La más elemental es la de hacer pruebas de forma masiva.


Por último, se puede evaluar la posición relativa de cada país para hacer frente a la siguiente etapa de la epidemia evaluando por un lado su capacidad de entender el desarrollo de la epidemia, expresada en términos de la intensidad de pruebas, y por otro lado la intensidad actual de la epidemia, expresada en términos de la tasa de crecimiento de muertes en la última semana. De esta forma los países mejor posicionados son aquellos con alta intensidad de pruebas y bajo crecimiento en el número de muertes y los peores posicionados son aquellos con baja intensidad de pruebas y alto crecimiento en número de muertes.

Con base en estos criterios, México y Brasil se encuentran en la posición más preocupante. Es urgente que escalemos la capacidad de hacer pruebas y entendamos con más y mejor información dónde estamos parados.

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